martes, 22 de diciembre de 2009

Profecía

Nunca supe si era una canción o un poema, pero a mi madre le encantaba recitarlo con detenimiento, poniendo énfasis y una expresiva fuerza sonora en cada frase. Hoy de repente me vino a la memoria y buscando en google descubrí que era un poema de Rafael De León y también parte de una canción de Leonardo Favio.

Me lo contaron ayer las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes
y me quedé tan tranquilo...
Otro cualquiera en mi caso, se hubiera echao a llorá,
yo, cruzándome de brazos
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro
ni enredarme en maldiciones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casao? -¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare que no te guardo rencor.
Porque sin sé tu marío, ni tu novio, ni tu amante,
yo fui quien más te ha querío,
con eso tengo bastante.
Y haciendo un poco de historia, nos volveremos atrás,
para recordar la gloria de mis días de chaval.
-¿Qué tiene el niño, Malena?Anda como trastornao,
le encuentro cara de pena y el colorcillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa, ni tira piedras al río,
ni se destroza la ropa subiéndose a coger níos.
¿No te parece a ti extraño?
No es una cosa muy rara
que un chaval de doce años lleve tan triste la cara?...
Mira que soy perro viejo y estás demasiao tranquila:
¿Quieres que te dé un consejo?Vigila, mujer, ¡vigila!
(Y fueron dos centinelas
los ojitos de mi mare)
-Cuando sale de la escuelase va pa los Olivares.
-Y ¿qué es lo que busca allí? -Una niña.
Tendrá el mismo tiempo que él.
José Miguel, no le riñas, que está empezando a querer.
Mi pare encendió un pitillo, se enteró bien de tu nombre,
y te compró unos zarcillos y a mí un pantalón de hombre.
Yo no te dije ¡te adoro!pero amarré en tu balcón
mi lazo de seda y oro de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa, me ofreciste en recompensa
dos cintas color de rosa
que engalanaban tus trenzas.
-Voy a misa con mis primos.-Bueno, te veré en la Ermita.
Y qué serios nos pusimos al darte el agua bendita.
Mas luego en el campanario, cuando rompimos a hablar:
-Dice mi tiíta Rosario que la cigüeña es sagrá,
y el colorín, y la fuente,y las flores,
y el rocío,y el romero de los montes
y el bronce de esta campana
y aquel torito valiente que está bebiendo en el río,
y aquella cinta lejana que la llaman horizonte.
¡Todo es sagrao: cielo y tierra, porque to lo hizo Dios.
¿Qué te gusta más? ¡Tu pelo! ¡Qué bonito le salió!
-Pues, ¿y tu boca, y tus brazos,
y tus manos redonditas,
y tus pies fingiendo el paso de las palomas zuritas?
Con la pureza de un copo de nieve te comparé;
te revestí de piropos de la cabeza a los pies.
A la vuelta te hice un ramo de pitiminí precioso.
Y luego nos retratamos en el agüita del pozo.
Y hablando de estas pamplinas que se inventan las criaturas,
llegamos hasta la esquina cogidos por la cintura.
Yo te pregunté: -¿En qué piensas?
Tú dijiste: -En darte un beso.
Y yo sentí una vergüenza que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna, nos vimos por la ventana.
-¡Chis!... Mi hermanito está en la cuna,
le estoy cantando la nana.
"Quítate de la esquina, chiquillo loco,
que mi mare no quiere ni yo tampoco."
Y mientras que tú cantabas yo, inocente me pensé
que nos casaba la luna como a marío y mujer.
¡Pamplinas! Figuraciones que se inventan los chavales,
después la vía se impone: tanto tienes, tanto vales.
Por eso, yo al enterarme que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme, sino que me daba igual.
Mas como es rico tu dueño,te vendo esta profecía:
Tú, cada noche, entre sueños soñarás que me querías,
y recordarás la tarde que mi boca te besó.
Y te llamarás ¡Cobarde! como te lo llamo yo,
y verás, sueña que sueña, que me morí siendo chico.
Y se llevó la cigüeña mi corazón en su pico.
Pensarás: no es cierto nada. Yo sé que lo estoy soñando.
Pero allá en la madrugada te despertarás llorando,
por el que no es tu marío,ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío: con eso tengo bastante.
Por lo demás, tó se orvía.
Verás cómo Dios te envía un hijo como una estrella.
Avísame deseguida, me servirá de alegría cantarle la nana aquella:
"Quítate de la esquina, chiquillo loco, que mi mare no quiere ni yo tampoco.
"Pensarás: No es cierto nada. Yo sé que lo estoy soñando".
Pero allá en la madrugada te despertarás llorando
por el que no es tu marío, ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío: con eso, tengo bastante.

Vendrá la noche

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,sorda,
como un viejo remordimiento o un absurdo defecto.
Tus ojos serán una palabra inútil,un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana cuando sola te inclinas ante el espejo.
Oh, amada esperanza,aquel día sabremos, también,que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,como ver en el espejo asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

Cesare Pavese

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nietzsche y el caballo de Turín

Pablo Romero escribe la siguiente nota sobre los últimos años de la vida de Nietzsche:
"En diciembre de 1889 Nietzsche comenzó a atravesar los que se consideran sus últimos días de lucidez mental. Envía las llamadas “cartas de la locura”, a sus amigos y personajes destacados de la época, en donde firma a veces como “El crucificado”, otra veces como “Dionisos”, etc. En esa etapa está enmarcado el célebre episodio de su abrazo a un caballo en plena vía pública, cuando éste era azotado a latigazos por el cochero, al que poco le importaba que el animal no pudiera seguir arrastrando la excesiva carga que se dice llevaba. Nietzsche se abrazó al caballo y no lo quería soltar bajo ninguna circunstancia. Llegó a pedirle disculpas en nombre de la humanidad por la brutalidad humana, mientras la policía acudía a solucionar el asunto. Pero sólo soltó el caballo cuando a la escena llegó el señor Fino, que era quien regenteaba la pensión de Turín donde se alojaba el filósofo y que era dueño de un quiosco ubicado precisamente en la plaza pública donde sucedieron los hechos. Al verlo, Nietzsche lo abrazó, llorando."

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Conté mi tiempo


“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...

Sin muchas golosinas en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..."



Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Antes de haber nacido

Lejos donde no llega la voz
Rebota el eco de una imagen muda
El amanecer, con la niebla del recuerdo confundido
Me atrapa y lanza a un viaje veloz

Acercándome al calor de la estrella que persigo
Cuando la noche sólo era el día oscurecido
No existía el dolor amargo del vencido
Cuando vivir no era privilegio restringido
yo podía ser feliz sin ser el elegido

Hasta aquí he llegado
desde aquí he partido
un camino sin descanso que buscó donde nacer
Antes de haber nacido.

Canción inédita de Antonio Vega.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Espejo

Hay una noche,
un tiempo hueco, sin testigos,
una noche de uñas y silencio,
páramo sin orillas,
isla de yelo entre los días;
una noche sin nadie
sino su soledad multiplicada.

Se regresa de unos labios
nocturnos, fluviales,
lentas orillas de coral y savia,
de un deseo, erguido
como la flor bajo la lluvia, insomne
collar de fuego al cuello de la noche,
o se regresa de uno mismo a uno mismo,
y entre espejos impávidos un rostro
me repite a mi rostro, un rostro
que enmascara a mi rostro.

Frente a los juegos fatuos del espejo
mi ser es pira y es ceniza,
respira y es ceniza,
y ardo y me quemo y resplandezco y miento
un yo que empuña, muerto,
una daga de humo que le finge
la evidencia de sangre de la herida,
y un yo, mi yo penúltimo,
que sólo pide olvido, sombra, nada,
final mentira que lo enciende y quema.

De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.

Octavio Paz.

domingo, 1 de noviembre de 2009

La muerte

-La muerte es nuestra eterna compañera -dijo don Juan con un aire sumamente serio-. Siempre está a nuestra izquierda, a la distancia de un brazo. Te vigilaba cuando tú vigilabas al halcón blanco; te susurró en la oreja y sentiste su frío, como lo sentiste hoy. Siempre te ha estado vigilando. Siempre lo estará hasta el día en que te toque.
Extendió el brazo y me tocó levemente en el hombro, y al mismo tiempo produjo con la lengua un sonido profundo, chasqueante. El efecto fue devastador; casi volví el estómago.
-Sabes muy bien que la muerte está a nuestra izquierda, igual que tú estabas a la izquierda del halcón blanco.
Sus palabras tuvieron la extraña facultad de provocarme un terror injustificado; la única defensa era mi compulsión de poner por escrito todo cuanto él decía.
¿Cómo puede uno darse tanta importancia sabiendo que la muerte nos está acechando? -preguntó.
Sentí que mi respuesta no era en realidad necesaria. De cualquier modo, no habría podido decir nada. Un nuevo estado de ánimo se había posesionado de mí.
-Cuando estés impaciente -prosiguió-, lo que debes hacer es voltear a la izquierda y pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquindad se pierde con sólo que tu muerte te haga un gesto, o alcances a echarle un vistazo, o nada más con que tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote.


Volvió a inclinarse y me susurró al oído que, si volteaba de golpe hacia la izquierda, al ver su señal, podría ver nuevamente a mi muerte en el peñasco.
Sus ojos me hicieron una seña casi imperceptible, pero no me atreví a mirar.
Le dije que le creía y que no era necesario llevar más lejos el asunto, porque me hallaba aterrado. Él soltó una de sus rugientes carcajadas.
Respondió que el asunto de nuestra muerte nunca se llevaba lo bastante lejos. Y yo argumenté que para mí no tendría sentido seguir pensando en mi muerte, ya que eso sólo produciría desazón y miedo.
-¡Eso es pura idiotez! -exclamó-. La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: “Todavía no te he tocado.”
Meneó la cabeza y pareció aguardar mi respuesta. Yo no tenía ninguna. Mis pensamientos corrían desenfrenados. Don Juan había asestado un tremendo golpe a mi egoísmo. La mezquindad de molestarme con él era monstruosa a la luz de mi muerte.
Tuve el sentimiento de que se hallaba plenamente consciente de mi cambio de humor. Había vuelto las tablas a su favor. Sonrió y empezó a tararear una canción ranchera.
-Sí -dijo con suavidad, tras una larga pausa-. Uno de los dos aquí tiene que cambiar, y aprisa. Uno de nosotros tiene que aprender de nuevo que la muerte es el cazador, y que siempre está a la izquierda. Uno de nosotros tiene que pedir consejo a la muerte y dejar la pinche mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte nunca los fuera a tocar.

La muerte como consejera
Viaje a Ixtlan
Carlos Castaneda

viernes, 30 de octubre de 2009

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición,
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca,
las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecidolos que miran por las ventanas,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo..

JL Borges

Los justos

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges

lunes, 26 de octubre de 2009

Certezas que desayunan dudas

Nosotros trazamos borradores de cómo cambiar algo (en) el mundo. Sin guía ni certeza alguna. A la intemperie. ¿Qué son las dudas embarazadas, Eduardo?

“Yo hablo siempre que hay que dudar, que dudar es bueno, contra una tradición -a mi juicio nefasta- de la izquierda tradicional que elogiaba siempre a la certeza y desconfiaba de la duda. Creo que la duda es muy buena, porque la duda genera certezas más dignas de confianza que las certezas heredadas desde la verdad dogmática. Yo tengo algunas certezas pero que cada mañana desayunan dudas, ¡por suerte!, porque esas dudas que desafían las certezas las alimentan.

Yo creo que el barbudo este don Carlitos Marx no se equivocó cuando creyó que la contradicción es el motor de la historia humana. En efecto, es la duda la que hace posible que las contradicciones que toda certeza encierra puedan expresarse de una manera fecunda y libre. Eso implica una negación del pasado dogmático, la idea de que el buen militante es un buen papagayo, un mono de buena conducta, que sabe copiar pero no sabe crear: una idea ajena a lo que el mundo necesita hoy por hoy para salir de este callejón sin salida”.

Eduardo Galeano en una entrevista de Kaosenlared.net

lunes, 19 de octubre de 2009

No estarás

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar

domingo, 11 de octubre de 2009

Cansado

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabrá si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

Oliverio Girondo

Ligero equipaje

Dicen que al cambiar de continente se da vuelta la vida.
La luna se ve del revés y el agua cae por el desagüe en sentido contrario.
Una mujer se desdobló cuando cruzó el Atlántico.
Venía de una casa de mujeres solas y pasó a ser sólo una mujer.
Vivió la mitad de su vida en cada tierra, se convirtió en residente de su propio mundo porque ningún lugar ya le pertenecía.
Y cuando llegó el momento del recuento, de la decisión que inclinaría la balanza en una u otra dirección, hizo la maleta.
No se supo más de ella.

La manivela rota.

sábado, 10 de octubre de 2009

Smile, and the whole world will smile with you




Smile- Molko (Placebo) and Jane Birkin

Los nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadie con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.

Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

*Eduardo Galeano*

sábado, 25 de julio de 2009

Los intereses creados

"Y en ellas visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición: tiran unos de sus pies y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia.
Pero entre todos ellos desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna, el hilo del amor, que a los humanos, como a estos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno y no puede acabar cuando la farsa acaba. "
Jacinto Benavente.

viernes, 24 de julio de 2009

No me gaste las palabras

“No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro.

Si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás.

Si está contra la violencia
pero nos apunta bien
si la violencia va y vuelve
no se me queje después

Si usted pide garantías
sólo para su corral
mire que el pueblo conoce
lo que hay que garantizar

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

Si habla de paz
pero tiene costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical

Si escribe reforma agraria
pero sólo en el papel
mire que si el pueblo avanza
la tierra viene con él

Si está entregando el país
y habla de soberanía
quién va a dudar que usted es
soberana porquería

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

No me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca
si dice revolución”.

Las palabras. Mario Benedetti.

viernes, 3 de julio de 2009

AMOR

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más.
Yo sólo aspiro a estar contigo en paz
y a estar en paz con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

Antonio Gamoneda

Estar en ti

Yo no entro en ti para que tú te pierdas
bajo la fuerza de mi amor;
yo no entro en ti para perderme
en tu existencia ni en la mía;

yo te amo y actúo en tu corazón
para vivir con tu naturaleza,
para que tú te extiendas en mi vida.

Ni tú ni yo.
Ni tú ni yo.

Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.
Sólo esta oscura compañía.
Ahora siento la libertad.

Esparce tus cabellos.
Esparce tus cabellos.

Antonio Gamoneda

jueves, 2 de julio de 2009

La palabra

Mientras la paz sea el fin y no el comienzo,
mientras el miedo se combata con miedo,
mientras la ley sea norma y no principio,
mientras la soledad sean miles de adjetivos,
mientras sólo a los de siempre les llegue el agua al cuello,
mientras la libertad sea una palabra de las enciclopedias,
mientras la inteligencia se escriba con minúsculas,
mintras los fusiles nos tengan a todos como blanco,
mientras la sociedad sea la suciedad,
mientras el orden se mantenga a culatazos,
mientras la justicia esté de vacaciones,
mientras todos estemos en libertad provisional,
mientras se diga ejército y no ejercito,
mientras la igualdad sea un signo matemático,
no digáis que la palabra sirve para algo.

MANUEL DIEZ DE LOS RIOS

miércoles, 24 de junio de 2009

Nocturno

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.

Oliverio Girondo.

Las virutas de la vida

De todos los tiempos, los viejos y los nuevos, quedan las virutas de la vida.
A pesar de las tropas invasoras, de las religiones que bendicen las guerras, de los profesionales de la tortura, de los imperios del asco, de los amos del petróleo, del fanatismo con los misiles.
A pesar de todo, van quedando las virutas de la vida.
A ella nos abrazamos y encomendamos, con ella nutrimos nuestra endeble conciencia y alimentamos sueños y ensoñaciones.
Todo es adrede, bien lo sabemos.
Desde el maleficio de las drogas hasta el desmantelamiento de la juventud.
Todo está destinado a que no creamos en nosotros mismos y menos aún en el prójimo indefenso.
Nos obligan a vender por peniques el patrimonio virgen, y en el mercado de cambio compran sentimientos con promesas.
Todo es adrede: los celos y el recelo, sospechas y codicias, odios en desmesura, el rencor y la pugna. La consigna es someternos, mentirnos el futuro, reconocernos nada.
Todo es adrede y por eso construyen ideologías/basura donde intentan moler las virutas de vida. De la vida.
La nuestra.
Ah, pero no podrán.
También nosotros creamos nuestro adrede.
Aposta lo que gastamos.
Y adrede ya sabemos cómo sobrevivir.
De Vivir adrede. 2008
Mario Benedetti

sábado, 20 de junio de 2009

Retazos filosóficos

La comadrona filosófica de Sócrates:

"Todos estamos preñados de ideas y necesitamos una comadrona para que nos ayude a darlas a luz". Nos ayuda además a diferenciar las ideas que nosotros hemos concebido de aquellas otras (pathologos) que disfrazadas de nuestras ideas, son unas impostoras muy peligrosas.

Pathologos: es la falsa creencia sobre uno mismo que infecta la capacidad de triunfar y convierte el propio fracaso en algo autosatisfactorio.

Oración de la Serenidad:

"Dios me otorga serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valentía para cambiar las cosas que sí puedo cambiar y sabiduría para ver la diferencia entre unas y otras.

AHIMSA.

La doctrina del NO DAÑO: Es una forma sencilla de medir el bien. ¿Perjudica o beneficia a los demás? Esa es la pregunta y no otra.

Dijo Aristóteles:

El fuego arde igual en Hélade que en Persia; pero las ideas de los hombres sobre el bien y el mal varían de un lugar a otro.

Dijo Voltaire:

El trabajo nos evita tres grandes males: El aburrimiento, el vicio y la pobreza.

La permanencia y la seguridad son ilusorias. Tales ilusiones atraen a mentes codiciosas; la atracción fomenta el deseo; los deseos dan pie a los apegos y los apegos al sufrimiento.

Tras largos periodos de no conocer otra cosa, los prisioneros terminan temiendo el mundo que hay más allá de sus celdas.

Galeano habla sobre Gaza

Eduardo Galeano se pregunta hasta cuándo Naciones Unidas respaldará el terrorismo de estado que practica Israel?
¿Hasta cuándo?
Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores?
Esta carnicería de civiles se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía Palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero?
La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?
Hezbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?
Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?
Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria?
Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?
Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.?
Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?
La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?
En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?
Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?
En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal.¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación?
Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?
Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo.
¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?
Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?
Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?

miércoles, 3 de junio de 2009

Llorar de culpa

Lo encontré de madrugada, acurrucado en mi puerta, como si estuviera esperándome. Lo cogí con cuidado y lo metí en una cajita de zapatos a la que previamente le había hecho unos agujeros lo suficientemente grandes como para que no pudiera escaparse pero sí respirar y sentirse tranquilo. Durante dos días le di una papillita hecha de agua y pan, hecha de bizcocho y leche.
Engullía con ansía y como si fuera un bebé, le daba un poquito cada dos o tres horas. Pero alguien me dijo que fuera a una pajarería y le comprase un alimento especial para pichones. Aquel polvo lo mezclé con agua y le di durante un día. Un solo día. Y esta madrugada, le di su última papilla convertida en veneno. Parece que era tan espesa que no pudo tragarla y murió asfixiado y con los ojos abiertos.
Ya...ya sé que lo hice con la mejor de las intenciones, que nunca pretendí hacerle daño, que no supe hasta este momento que cuando algo no está suficientemente diluido, no son capaces de deglutirlo. Que la maldita hija de puta de la tienda no tenía ni zorra idea pero aún así, me quiso asesorar. Pero ahí está la culpa. La culpa que no deja de verter lágrimas.
Lo más doloroso es que ni tan siquiera podría contarlo porque muchos dirían que era sólo un pájaro. La culpa y la incomprensión de la gente que me siente como un bicho raro. El bicho raro que no come carne, que se ocupa de animales abandonados, que se preocupa exageradamente de cualquier animal, incluso de un insignificante pájaro. Sí, sólo era un pájaro. Un ser vivo que por mi ignorancia murió de noche mientras yo dormía plácidamente en el mismo cuarto.
Que no haya intencionalidad en su muerte no me resta ni un ápice de culpa. Que estuviese conmigo tan sólo tres días no hace que me sienta más o menos apenada. Que sea un pájaro y no un perro no hace que duela menos. Era un ser vivo. Indefenso, vulnerable, pequeño.. tan pequeño y perdido..

Yo soñaba que en unas semanas le soltaría con los suyos y volaría lejos. Incluso fantaseaba con que un día, andando por la calle me reconocería y volaría hasta posarse en mi hombro.. Pero no. Se murió en silencio, no pudo decirme qué le pasaba ni yo supe entender que le estaba matando cuando le acercaba con mi dedo su alimento. Demasiado espeso para su pequeña garganta.
Ya nunca volará.
Su desgracia fue caer del nido y quedarse varado en mi puerta.
La mía no saber nada.
Ya sólo me queda llorar de culpa.

sábado, 16 de mayo de 2009

A mi padre

Perdóname si yo perdono,
recuérdame como yo a tí nada más ver la luz
y olvidemos el resto de la oscuridad.
Eres savia de mi árbol,
parte de mi todo
no sólo en el espejo te descubro
sino en los surcos de mi alma.
Y el tiempo barre silencios,
y el viento trae otras artes,
muchos soles en mi rostro
no sólo maduran frutos.
De un salto,
como una niña
me acurrucaría en tus fuertes brazos,
para volver a dormir bajo tus axilas,
y contarte tantas cosas que descubriría al decirte.
Descansa papá,
cierra los ojos,
sueña cosas bonitas.
Duerme,
duerme en un lugar cálido,
iluminado y celeste.
Prometo despertarte
con un beso sin culpas.

Maya/1995

Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"...
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo.
Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto.
Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines.


Abrir bien los ojos

Despertarse es la única experiencia que vale la pena.
Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas.
Para ser feliz no tienes que hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad.
Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.
Si no quieres despertar seguirás programado,
y la gente dormida y programada es la más facil de controlar por la sociedad" (A. de Mello)

Nadie, salvo la vida

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.

Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.

(Mario Benedetti)

Cuento breve

Un hombre sueña que ama a una mujer.
La mujer huye.
El hombre envía en su persecución los perros de su deseo.
La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña.
Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando.
El hombre sabe que en su sueño jamás podrá alcanzarla.
Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua

miércoles, 13 de mayo de 2009

Tread softly

HAD I the heavens' embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet,
Tread softly because you tread on my dreams.


William Butler Yeats





(TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL)
Si tuviera las telas bordadas del cielo,
tejidas con luz dorada y plateada,
las telas azules, opacas y oscuras
de la noche, la luz y la penumbra,
extendería estas telas bajo tus pies:
pero yo, al ser pobre, sólo tengo mis sueños.
He extendido mis sueños bajo tus pies.
Pisa suavemente, ya que caminas sobre mis sueños.

viernes, 8 de mayo de 2009

Vamos a delirar por un ratito..

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será,
sí que tenemos,
al menos,
el derecho de imaginar
el que queremos que sea.
Naciones Unidas han proclamado
extensas listas de derechos humanos;
pero la inmensa mayoría de la humanidad
no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.

¿Qué tal si empezamos a ejercer
el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos, por un ratito?
Al fin del milenio vamos a clavar los ojos
más allá de la infamia,
para adivinar otro mundo posible:

el aire estará limpio de todo veneno
que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
la gente no será manejada por el automóvil,
ni será programada por la computadora,
ni será comprada por el supermercado,
ni será mirada por el televisor;

el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia;
la gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar;

se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez,
que cometen quienes viven por tener o por ganar,
en vez de vivir
por vivir nomás,
como canta el pájaro sin saber que canta
y como juega el niño sin saber que juega;

en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar,
sino los que quieran cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo,
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas
les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a los países
les encanta ser invadidos;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres,
sino contra la pobreza,
y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;

la comida no será una mercancía,
ni la comunicación un negocio,
porque la comida y la comunicación son derechos humanos;

nadie morirá de hambre,
porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura,
porque no habrá niños de la calle;
los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos;

la educación no será el privilegio
de quienes puedan pagarla;
y la policía no será la maldición
de quienes no puedan comprarla;

la justicia y la libertad,
hermanas siamesas,
condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse,
bien pegaditas,
espalda contra espalda;

en Argentina,
las locas de Plaza de Mayo
serán un ejemplo de salud mental,
porque ellas se negaron a olvidar
en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la perfección..
la perfección seguirá siendo
el aburrido privilegio de los dioses;

pero en este mundo,
en este mundo chambón y jodido,
cada noche será vivida como si fuera la última
y cada día, como si fuera el primero.

E.Galeano

sábado, 2 de mayo de 2009

Las hormigas


Tracey era niña en un pueblo de Connecticut, y practicaba entretenimientos propios de su edad, como cualquier otro tierno angelito de Dios en el estado de Connecticut o en cualquier otro lugar de este planeta.


Un día, junto a sus compañeritos de la escuela,Tracey se puso a echar fósforos encendidos en un hormiguero. Todos disfrutaron mucho de este sano esparcimiento infantil; pero a Tracey la impresionó algo que los demás no vieron o hicieron como que no veían, pero que a ella la paralizó y le dejó, para siempre, una señal en la memoria: ante el fuego, ante el peligro, las hormigas se separaban en parejas, y de a dos, bien juntas, bien pegaditas, esperaban la muerte.


Eduardo Galeano


Relato extraído del libro Mujeres


http://www.lacoctelera.com/myfiles/annastassis/06-Las-Hormigas.mp3

jueves, 23 de abril de 2009

Nacido para el luto

Buscando un maldito papel que no encuentro (ley de murphy) encontré esto que escribí hace ahora 21 años. Lo releo y me parece infantil.. pero en ese momento, en plena ebullición poética antitaurina, lo siento muy tierno.. El título está inspirado en un poema de Miguel Hernández. Lo llamé "Nacido para el luto":

"Cuanto padecer
cuantas vueltas danzando
entre risas y voces estridentes
que alientan a tu verdugo,
a esos mercaderes de la muerte
a esa barbarie llamada fiesta nacional
para caer al fin,
desplomado al suelo,
temblando de sudor frío,
llorando..

La sangre te cubrirá de rojo
como te ciega la roja tela de tu mirada fija
los garfios quedarán adheridos a tu bravo cuerpo
y tus miembros separados como cruel trofeo.

Tu ataud, la espada.
Tu mortaja, la plaza.

Esas malditas plazas"

viernes, 17 de abril de 2009

Los milagros


Los milagros son comparables a las piedras: están por todas partes ofreciendo su belleza y casi nadie les concede valor.
Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepción.
Sin esa sensibilidad todo se hace banal, al acontecimiento maravilloso se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud. Cuando sucede lo extraordinario se le ve como un fenómeno natural, del que, como parásitos, podemos usufructuar sin dar nada en cambio.
Mas el milagro exige un intercambio: aquello que me es dado debo hacerlo fructificar para los otros. Si no se está unido no se capta el portento. Los milagros nadie los hace ni los provoca, se descubren.
Cuando aquel que se creía ciego se quita los anteojos oscuros, ve la luz. Esta oscuridad es la cárcel racional.
A.Jodorowsky

martes, 14 de abril de 2009

El filo de la navaja/ Somerset W. Maugham

"El hombre siempre ha ansiado un Dios personal a quien acudir en su desgracia en busca de ánimos y confortación. Quizás en un día aún lejanísimo una más clara visión le mostrará que debe buscar ánimos y confortación en la propia alma. Creo que o Dios está dentro de mí o no está en lugar alguno".

miércoles, 8 de abril de 2009

El camino de la mayoría

"Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría..."

Hermann Hesse.

domingo, 5 de abril de 2009

4 frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Dave McKean
1. Somos todos culpables de la ruina del planeta

La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

2. Es verde lo que se pinta de verde

Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

Dave McKean

3. Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral

Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.

4. La naturaleza está fuera de nosotros

En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
Eduardo Galeano.

viernes, 27 de febrero de 2009

Epicuro

En su jardín de Atenas, Epicuro hablaba contra los miedos.
Contra el miedo a los dioses, a la muerte, al dolor y al fracaso.
Es pura vanidad, decía, creer que los dioses se ocupan de nosotros. Desde su inmortalidad, desde su perfección, ellos no nos otorgan premios ni castigos. Los dioses no son terribles porque nosotros, efímeros, mal hechos, no merecemos nada más que su indiferencia.
Tampoco la muerte es terrible, decía. Mientras nosotros somos, ella no es; y cuando ella es, nosotros dejamos de ser.
¿Miedo al dolor? Es el miedo al dolor el que más duele, pero nada hay más placentero que el placer cuando el dolor se va.
¿Y el miedo al fracaso? ¿Qué fracaso? Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco, pero ¿qué gloria podría compararse al goce de charlar con los amigos en una tarde de sol? ¿Qué poder puede tanto como la necesidad que nos empuja a amar, a comer, a beber?
Hagamos dichosa, proponía Epicuro, la inevitable mortalidad de la vida...

Espejos. E. Galeano

¿Cómo pudimos?

Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo.
Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos.
Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida?
Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo? ...

Espejos. E. Galeano

El arte de dibujarte

En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se refleja la sombra.
El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán.

Espejos- E.Galeano

jueves, 12 de febrero de 2009

Parientes

En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida en las hondonadas del sureste mexicano. Antes de la misa, fue la confesión.
En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados.
Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:
–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Dice que muy triste está la milpa. Muchos días sin ir.
–Dice que ha maltratado al fuego. Ha aporreado la lumbre, porque no ardía bien.
–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.
–Dice que ha lastimado al buey.
–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.
El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés.

E. Galeano.
Para Josu Sein.. él ya sabe porqué.

Las trampas del tiempo



Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:
–Lo único que te cambiaría es el domicilio.
Y desde entonces vivieron juntos. fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.
Ahora este hombre, mutilado de ella, quisiera recordarla como era. Como era cualquiera de las que ella era, cada una con su propia gracia y poderío, porque esa mujer tenia la asombrosa costumbre de nacer con frecuencia.
Pero no. La memoria se niega. La memoria no quiere devolverle nada más que ese cuerpo helado donde ella no estaba, ese cuerpo vacío de las muchas mujeres que fue.
E. Galeano

martes, 3 de febrero de 2009

Ventana sobre una mujer

Esa mujer es una casa secreta.
En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas.
En las noches de invierno, humea.
Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
Yo atravieso el hondo foso que la rodea. En esa casa seré habitado. En ella me espera el vino que me beberá. Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero.


La otra llave no gira en la puerta de calle.
La otra voz, cómica, desafinada, no canta desde la ducha.
En el baño no hay huellas de otros pies mojados.
Ningún olor caliente viene de la cocina.
Una manzana a medio comer, marcada por otros dientes, empieza a pudrirse sobre la mesa.
Un cigarrillo a medio fumar, muerto gusano de ceniza, tiñe el borde del cenicero.
Pienso que debería afeitarme. Pienso que debería vestirme. Pienso que debería.
Llueve agua sucia dentro de mí.


Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros. Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo. Dice el almanaque que aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te está transpirando.

Las palabras andantes. E. Galeano.

sábado, 31 de enero de 2009

Vagmundo y otros relatos

"... Me vuelvo para pelear contra la corriente, podría decirte, aunque no vea todavía la costa. Y aunque nunca, nunca, vea la costa.
Llevo años en esto, y todavía le debo a esto todos los años que me quedan. ¿O decirte cuál ha sido el nombre con el que nací, darte una señal de identidad anterior a tantos pasaportes falsos y a tantas fronteras atravesadas? ¿Para qué? Tú misma me contaste que entre los indios del Alto Orinoco está prohíbido mencionar a los muertos: ellos sí son sabios, dijiste.
No vale la pena.
Ni pedirte que me esperes, aunque me muera de las ganas, volveré a buscarte, no dejes de esperarme, nunca, pronto, cuándo: volveré y ... llegarán otros hombres, ella los amará: está certidumbre le pasa por la cabeza como la sombra del ala del pájaro gigante con el que había soñado.
Le pasa por la cabeza y le duele.
Tramposo, se acusa. Se siente inútil. Todo se hace tan difícil.
Irse, ¿es un deber o una estafa?
Piensa que será duro partir y duro vivir sin tí: matarte en la memoria, para que no me duelas. ¿Podré?
Y ella, como si lo hubiera escuchado pensar, piensa que lo odia porque él podrá."

Eduardo Galeano.

miércoles, 14 de enero de 2009

La luna

¿Por qué me prometiste la luna si sabías que iba a amanecer?
Para que aprendas que nada es eterno.

Tarot

Según el tarot, estamos de espaldas
hombre autoritario, mujer guerrera
reyerta continua
según tú, soy yo
hombre que sufre, mujer que hace daño
pero lo cierto es que todo se enmarrana
dices, digo y el aire se enrarece
el sol se fue, llegaron las nubes
parece que nunca amanece.

Caer

Caer de bruces sobre el suelo.
Nos elevabámos alto y las palabras mordieron las alas.
Ibamos veloces y el viento sopló de cara.
Caer de bruces sobre el suelo.


sábado, 3 de enero de 2009

Ser persona

"El hecho de que un árbol es un árbol es muy importante para nosotros.
Nos beneficiamos un montón del árbol que está siendo árbol.
De la misma manera una persona debería ser persona.
Si una persona es realmente una persona, viviendo feliz, sonriente,
entonces todos nosotros, todo el mundo, se beneficiará de esta persona.
Una persona no tiene que hacer un montón de cosas para salvar el mundo.
Una persona ha de ser una persona. Ésta es la base de la paz. "

Thich Nhat Hanh

Cuerpos, almas

Desgraciado quien no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias.
La muerte le arrebatará todo.
Procurad amar las almas y un día las volveréis a encontrar.

Victor Hugo

Que..

Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un meadero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

Oliverio Girondo. "Espantapájaros"

..y tú, sabes volar?

No sé, me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportar
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
pero eso sí
-y en esto soy irreductible-
no les perdono,
bajo ningún pretexto,
que no sepan volar.
Si no saben volar
no tienen nada que hacer conmigo.

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Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente del ave.
¿Qué me importaban sus celos enfermizos y esa montaña rusa emocional
en la que estaba subida?
¿Qué me importaban sus bracitos enjutos
y sus miradas juzgándome?
¡Era una pluma! Mi pluma..
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del salón al estudio.
Volando me preparaba el baño, me encendía el radiador
si me veía temblando.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito luminoso.
“Mi ave, mi pequeño pajaro... una palabra malsonante
y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte
olvidando todo lo dicho.
Durante kilómetros de silencio planeaba hasta
aproximarme al paraíso;
durante horas enteras flotábamos sobre una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en caída libre,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia ser tan ligera,
sólo por ver con mi ave tan de cerca las estrellas!
Después de conocer un ave tan etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos un ser terrestre?
¿Verdad que hay una diferencia sustancial
entre vivir con un ave o con un ser terrestre
aunque éste tenga los músculos apolíneos?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de un ser lineal
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

Poema de Oliverio Girondo tuneado.

Framentos III

Me partió el corazón, pero al herirlo lo creó.
Nunca lo entenderías.
Mi pobre... mi querida... Nunca hubiera podido pagarte lo que hiciste en mí.
Iluminaste el lado oscuro de mi corazón.
¿Por qué decidiste permanecer pobre, dejándome a mí tan rico?.
Te propongo construir un nuevo canal, sin esclusas ni excusas;
que comunique tu mirada Atlántica con mi natural Pacífico.

El lado oscuro del corazón

Fragmentos II

“Es muy difícil, el amor.
Cómo amar sin poseer.
Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire.
Amar es un pretexto para adueñarse del otro,
para volverlo tu esclavo,
para transformar su vida en tu vida,
cómo amar sin pedir nada a cambio,
sin necesitar nada a cambio”.
“Casi siempre el error que cometemos es pensar sólo en lo que nos pasa a nosotros.
Nos parece tan importante eso que sentimos,
que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos.
Y esa contradicción suele ser trágica.
Es el error más común que cometemos todos:
querer que el otro sea como queremos que sea y no como es
y cuando nos damos cuenta del error
a veces es demasiado tarde”.

El lado oscuro del corazón


Fragmentos

Quiero que me relates tu último optimismo.
Yo te ofrezco mi última confianza.
La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve no me sirve.
Aunque sea un trueque mínimo, debemos cotejarnos.
No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde.
El furor tan prudente no me sirve.
No me sirve tan sabia, tanta rabia.
Estás sola, estoy solo; por algo somos prójimos.
La soledad también puede ser una llama.

El lado oscuro del corazón

jueves, 1 de enero de 2009

Poema

"Soñaba el alma de piedra, que el amor era un cuchillo que se iba afilando en ella.."

A. Machado