lunes, 17 de abril de 2017

No te vas



"¿Y tú te vas? ¿Te vas?... No, no te vas: yo te retengo... Me dejas tu alma entre las manos como si fuera un manto."


M. Yourcenar

lunes, 27 de marzo de 2017

¿Por qué decidiste permanecer pobre dejándome a mí tan rico?


"- No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria, ¿Quién eres? No me acuerdo.
- Quiero que me relates tu último optimismo, yo te ofrezco mi última confianza.
- La esperanza tan dulce tan pulida, tan triste , la promesa tan leve no me sirve.
- Aunque sea un trueque mínimo debemos cotejarnos.
- Estás sola, estoy solo, por algo somos prójimos, la soledad también puede ser una llama....
- No me quieras, por favor, no me quieras, no me quieras, no me quieras."


- Te quiero.....pero puedo quererte sin tenerte...hemos volado juntos, ¿qué más hace falta?"

- Es mejor herido que dormido como hasta ahora, a veces una herida es necesaria para sentir que estás vivo. Es esto el amor, mi estúpida muerte, es esto"

- Me partiste el corazón pero al herirlo lo creaste. Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mí. Iluminaste el lado oscuro de mi corazón, ¿Por qué decidiste permanecer pobre dejándome a mí tan rico?"


-El lado oscuro del corazón-. 1993

domingo, 26 de febrero de 2017

Opiniones- Juan Gelman

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.

El alma hecha un ovillo



sábado, 11 de febrero de 2017

Seres que son únicos



“Voy a morir. No me quejo de una suerte que comparto con las flores, con los insectos y con los astros. En un universo en donde todo pasa como un sueño, sentiría remordimientos de durar para siempre. No me quejo de que las cosas, los seres, los corazones, sean perecederos, puesto que parte de su belleza se compone de esta desventura. 
Lo que me aflige es que sean únicos. 
Antaño, la certidumbre de obtener en cada instante de mi vida una revelación que no se renovaría nunca, constituía lo más claro de mis secretos placeres: ahora muero confuso como un privilegiado que ha sido el único en asistir a una fiesta que se dará sólo una vez. 
Queridos objetos, no tenéis por testigo sino a un ciego que muere… otras mujeres florecerán, igual de sonrientes que aquellas que yo amé, mas su sonrisa será diferente, y el lunar que me apasiona se habrá desplazado en su mejilla de ámbar la distancia de un átomo. 
Otros corazones se romperán bajo el peso de un insoportable amor, mas sus lágrimas no serán nuestras lágrimas. 
Unas manos húmedas de deseo continuarán juntándose bajo los almendros en flor, pero la misma lluvia de pétalos nunca se deshoja dos veces sobre la misma ventura humana. 
¡Ay! me siento igual que un hombre arrastrado por una inundación y que quisiera hallar al menos un rinconcito de tierra seca donde depositar unas cuantas cartas amarillentas y algunos abanicos de marchitos colores…”.

Marguerite Yourcenar en su libro “Cuentos Orientales"


miércoles, 1 de febrero de 2017

Adiós, Tristeza- Mario Benedetti




Ahora tienes que irte de mi corazón, tristeza
ya no me gustas.
Ella, ¿te acuerdas todavía?,
trajo en su mano tu mirada de ceniza.
Ahora se ha marchado, tristeza,
con nuestra tarde en su alma.

Si ya no están sus ojos, fíjate.
Si hace falta su voz.
Si sus dedos de luna
ya no maduran su ternura en mi piel.
¿Para qué vas a quedarte?
Con ella se fue también tu dulzura,
suave y tranquila.

Sabes,
es muy amargo despertar para ver todo el tiempo tu rostro,
tu gesto gris, empeñado en ser amable conmigo,
en ser amable, muy amable.

Pero ella no está más para mi pecho,
y el día ya no tiene el camino
que llegaba siempre a sus morenos territorios.
Es muy áspera la tarde
en la que nadie los espera.

Romper la costumbre de tus labios
me ha costado mucha edad, por eso
es inútil que te quedes, tristeza
Hombres como yo, no pueden llorar
o estar todo el tiempo contigo.
Afuera, arde la historia, el aire, las naciones.
Pasan los pueblos
con el alba en las manos.

Surge, desde el martirio,
un viento de ojos claros.
Un nuevo canto de dignidad
baja del hombre a las estrellas.
Y como en una hoguera,
el odio se consume sin descanso.

Hay voces que se escuchan
en donde antes todo era silencio.
Sobre los hombros del pueblo
la noche se resquebraja,
y la mañana despunta en el asombro de todos.

Afuera, cada suceso cotidiano
tiene la digital del tiempo.
Y mientras tanto, tristeza,
yo no puedo llorar toda la vida su partida,
ni quedarme contigo.

Ha llegado tu hora, tristeza,
y tienes que irte de mi corazón.
Algún día nos veremos de nuevo.
Tal vez cuando ella vuelva,
y ya nada me importe su náufrago retorno.

Adiós, Tristeza,
olvídate de mí.

domingo, 29 de enero de 2017

Cállate y escucha.- Sara L. Méndez



Poder decir algo interesante, eso me gustaría. Decir un grito espantoso y dar un susto de muerte, por ejemplo. Un chillido que despertase conciencias dormidas o pulverizase corazones de piedra. Pero esta voz no es tan fuerte ni tan nueva y lo que diga será una opinión más de tantas como las que se escuchan a todas horas. Sería un ruido más entre el ensordecedor murmullo de este enjambre de abejas laboriosas y zumbonas. Alguna servilleta arrugada y sucia de lágrimas de impotencia en la papelera u otro fantasma deambulando perdido en las redes por las que nos dejamos arrastrar buena parte de días y noches. Tener algo que decir original o no decir nada. Y no hay nada nuevo bajo el sol, así que cállate, me digo. Aprende de ese árbol que no necesita hablar. Y de tu perro, que no tiene vanidad. Suplica porque te sea concedido el silencio del caracol que se arrastra con dignidad de caracol. Los envidio.

Porque el silencio dice más que las palabras cuando de tantas que se amontonan pierden el sentido. Y ya hay exceso de palabras e imágenes de demasiados opinantes, influencers, youtubers, expertos, tuiteros o tertulianos varios, lo que sean. Incluso hay demasiadas palabras mías, demonios. “Todo el mundo tiene una opinión, igual que un culo” dice el dicho. De tanto ruido empiezan a explotar las cabezas y vomitan rabia y dolor salpicando a cualquiera que ande cerca. Y es contagioso. La gente habla y habla y grita y grita y no dice nada. O poco, seamos justos. O basura, que también.


Se documenta la vida como si la vida fuese una serie de fotografías o de videos o de citas prestadas o robadas. Quién sabe ya que es lo importante cuando nadie se atreve a verse en los ojos del otro. Ni en los propios. Se confunde lo real con la ficción o la ficción se empieza a convertir en realidad. O se convierte la realidad en ficción a través del filtro de cámaras y teclados. ¿Cómo distinguirlo en este mundo esquizofrénico? ¿Eres ese tú o eres el de la foto en la que no te reconoces porque ya no te miras ni siquiera en el espejo si no es a través de los filtros de tu smartphone? ¿Ese hombre se está ahogando de verdad en el Gran Canal de Venecia o es una actuación para disfrute de los presentes y ser grabada en un vídeo viral que hará “arder las redes”? ¿Lucimos un lazo por el cáncer de mama y lloramos en cada deceso de famoso opinando hasta la náusea sobre su vida y su muerte de la que no sabemos nada? ¿Lamentamos el asesinato de otra mujer mientras nos suicidamos lentamente en busca de una falsa perfección que no existe? ¿Nos mesamos los cabellos recordando el Holocausto judío en su aniversario dando la espalda a los genocidios que tienen hoy lugar delante de nuestras narices? ¿Somos unos hipócritas o estamos perdiendo la humanidad en una guerra sibilina contra la humanidad? No lo sé, enmudezco a pasos agigantados y solo puedo decir “por favor, cállate y escucha un rato el silencio”. O la música, vale. O, ¡por todos los cielos!, reíd.