martes, 7 de noviembre de 2017

Ser de agua. Sara Méndez

“La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar"
Isak Dinesen

Tú no puedes entenderlo, pero cuando siento los pies pesados y débiles de puro desaliento, me lanzo al agua y adquiero la misma ligereza que los peces escabulléndose de un tiburón resentido; cuando de puro dolor me falta el aire y me ahogo en la soledad de una habitación repleta de gente, sumerjo la cabeza en el agua y arranco a respirar con la misma libertad que un delfín en alta mar; cuando mi cuerpo hierve con fiebre de pura nostalgia, me zambullo en el agua y en ella se extingue el fuego que aviva las ausencias, tal como sofoca una tormenta de verano un bosque ardiente. Tú no puedes entenderlo, pero la tierra quemada sabe de ese agua que limpia y renueva la piel después de cada agravio, de cada desencanto, de cada humillación, la tierra ensordecida sabe del sonido sereno del agua que te cubre como un eco, del manto protector con que te envuelve, cada gota de lluvia, en una niebla húmeda que no atraviesa el miedo.

Tú no puedes entender la aquietada vida bajo el agua, el tiempo bajo el agua compuesto, no por horas, minutos ni segundos, sino por espectros bañados de esperanza, pulsiones de perdón, latidos de un renacimiento. Si eres capaz de entender que el agua haga brotar una hoja verde en una rama medio muerta, y nazca una nueva flor en un jardín descuidado, o que la hiedra trepe por la tapia de una ruina, entonces no es tan difícil que en la superficie del agua revivan las sonrisas borradas ayer por un error, por un descuido, por simple dejadez. Me gustaría poder enseñarte todos los sonidos, todas las voces que susurran bajo el agua, las voces de algunos que se fueron, las voces de otros que aún están por llegar y ya te van llamando, y que el estruendo de los días apenas permiten escuchar.

Enseñarte también a sentir la caricia que recorre la piel como terciopelo húmedo, como el sudor en las manos de un amante olvidado, enseñarte a sentir esa lengua mojada que explora cada oquedad de los cuerpos desnudos.

Quisiera compartir la eternidad de un instante bajo el agua contigo, que la fuerza del agua derribase la nada que nos separa, de mi aliento a tu boca insuflar la tormenta que te despierte y jugar a pintar con colores el vacío en los ojos, a la sombra del agua.

lunes, 9 de octubre de 2017

Ausencia. Joseph Brodsky



Querida, era muy tarde hoy cuando salí de la casa

para aspirar un poco de aire fresco del océano.

Se quemaba el ocaso como un abanico chino estremecido

y los nubarrones se elevaban como la cola

de un piano negro de concierto.

Veinticinco años atrás te ponían loca los dátiles,

dibujabas con tinta, cantabas un poquito,

te divertías conmigo y te fuiste con un ingeniero químico.

Las cartas dicen que hoy eres tenazmente tonta,

que te ven en las iglesias de provincia

y en las de la capital.

Vas a las misas por amigos comunes

que no volverán a tu vecindad.

Y estoy contento de que no haya en el mundo

tanta distancia como la que nos separa a los dos

No me entiendas mal. Ya nada me une

a tu cuerpo, a tu nombre, a tu voz.

Nadie los ha destruido. Fíjate.

Pero por lo menos para olvidar una vida

uno requiere de otra y para mi eso fue cosa vivida.

Tuviste suerte también, ¿dónde más sino en la fotografía

seguirás siendo siempre joven, sin arrugas, ligera?

pues el tiempo enfrentado a los recuerdos

se da cuenta de su falta de derechos.

Fumo en las sombras y aspiro el hedor de la marea.




Joseph Brodsky

jueves, 5 de octubre de 2017

Los hombres/ Maya Angelou



Cuando era joven, tenía la costumbre de mirar

detrás de las cortinas

a los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.

Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.

Los veía. Los hombres siempre

están yendo a alguna parte.

Ellos sabían que yo estaba ahí. Con quince

años, y famélica.

Se paraban debajo de mi ventana

con los hombros en alto, como los

pechos de una adolescente,

y la cola del traje palmeándoles

las nalgas,

los hombres.




Un día te toman con delicadeza

entre sus manos, como si

fueras el último huevo crudo de la tierra. Después

aprietan. Un poquito nomás. El

primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.

Suaves hasta tu indefensión. Un poquito

más. Y empieza a doler. Te arrancan una

sonrisa que patina en el miedo. Cuando

se acaba el aire,

el cerebro te explota, estalla breve y feroz

como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.

Es tu jugo

el que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.

Mientras la tierra vuelve a enderezarse

y el gusto trata de retornar a la lengua,

tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.

No existen llaves.




Después la ventana se cierra toda sobre

tu mente. Ahí, detrás

del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.

Sabiendo algo.

Yendo a alguna parte.

Pero esta vez, nada más voy a

pararme y mirar.




A lo mejor.

lunes, 2 de octubre de 2017

Deseo que...

"Te deseo que tengas muchas dudas, una vida llena de interrogantes que te hagan pensar y tirar cosas que guardas pero que ya no te valen, que tu vida nunca se asiente más en pilares inamovibles, que el viento te afecte, te tumbe y que la desgracia pueda tocarte para que puedas descubrir realmente quién eres ."

sábado, 26 de agosto de 2017

Consejo a una chica/ Sara Teasdale



"Consejo a una chica" - Sara Teasdale

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio


"Nadie que valga la pena poseer

puede ser totalmente poseído:

guarda eso en tu corazón,

enojada y joven querida mía.

Esta verdad, esta dura y preciosa piedra,

ponla en tu mejilla caliente,

deja que oculte tu lágrima.

Sostenla como un cristal

cuando estés sola

y mira en las profundidades de la piedra que

es de hielo.

Por mucho tiempo, mírala por mucho 

tiempo y serás bendecida:

nadie que valga la pena poseer

puede ser totalmente poseído."

sábado, 19 de agosto de 2017

Estar enamorado



Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona, la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, 
la soledad de nuestra sombra está vencida.





FL Bernardez

viernes, 11 de agosto de 2017

La soledad/ M.Benedetti

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo

sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo

los datos objetivos son como sigue

hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola

si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente

después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad

conforme
pero
qué vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.