lunes, 15 de febrero de 2010

Déjame enredarme (Amante)

AMAR

Déjame enredarme en cada mechón de tu placer desconocido. Anudándolo a mis pies cuando me sujeten las piernas a tus hombros. Abierta de par en par. Totalmente anegada. Rendida. Colmada. Préstalo a mi boca, que mi lengua lo recorra, que lo empape de mí. Dáselo a mis diez juguetes calientes, enmarañados en tu nuca, ensimismados con su premio. Arrástralo por cada punto cardinal. Barre con él mi latitud. Recréate en mis colinas, sin tiempo, sin prisa, mientras mi cuello te ofrece su sangre ardiente. Muévete tan dentro, tan hondo, tan duro… déjale volar en cada entrada, en cada salida. Prometo excitarlo. En un clímax sedoso, largo, oscuro, perfecto. Regálame tus labios húmedos, mientras tu pelo observa en mis caderas. Una vez solamente. Nada más un encuentro. No puedo esperar mucho más. Enrédame ahora.

AMANDO

Quiero más. Más aliento. Toda tu piel. Grande, suelta, tu mirada jugosa. Voy a girar el mundo, los hemisferios cambiados, yo tomo el control. Subida en la llanura nevada de tu ombligo. En tu línea más recta y meridiana. Tan suelta como tu melena retorciéndose en la almohada. Lasciva la simetría perfecta de las distancias cuando se acortan, dejando de existir. Fundida en cada centímetro de tu sexo, no permito a mi garganta ahogar ni un susurro, todo es mío. Y puedo volar más allá de este cielo porque te has rendido, nadas en mi océano y respiras mi agua. La sal convierte tus lágrimas en gozo. Provocando la marea convulsa de tus manos. Mientras la espuma se acerca y se aleja. Yo detengo el ritmo, abrazo mi cuerpo al tuyo, no hay prisa.
Te enredo. A mi antojo.

AMADO

Tensos tus hombros me amarran, fuertes. Me invitas a lamer cada beso. Clavadas mis uñas en las sinuosas dunas de tu espalda. Tus muslos me provocan, me aprietan, me siembran. La brisa se excita… y gime. Las nubes descienden al tiempo que tú me elevas. Se dejan morder, tocar, rozar… y su sabor nos colma. Aquel que sólo tu y yo tenemos permiso para gozar. En secreto. Nunca en vano.

Un poema de Ana Arroyo

2 comentarios:

Josu Sein dijo...

Me pregunto si ese ro de "amante" o "amado" que a cada uno parece ser que le toca asumir es inamovible o va rotando...

Anónimo dijo...

Es hermoso… es el deseo en palabras… es.