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sábado, 24 de enero de 2026

Let's make HOPE normal again

 


Brutal el spot del Partido Verde Británico.

Podría valer para cualquier país. Todos estamos contaminados de propaganda mediática y digital para culpar a los de abajo, mientras los de arriba siguen enriqueciéndose jodiendo a la gente y al planeta.


martes, 13 de enero de 2026

La mediocridad insoportable del ser humano / Greg Daniels sobre la pandemia



Greg Daniels es ese guionista que dejó Los Simpsons para crear la versión americana de The Office, una de las mejores telecomedias de la historia. 
Durante una conferencia que dio con varios profesores en Portland, estas fueron las mejores frases de su intervención: 


"Este 2020 ha convertido toda esas opiniones que tenía sobre la raza humana 
y que muchos tildaban como pesimistas, malignas y catastrofistas en una innegable verdad. 
El ser humano no es bueno por naturaleza. Tampoco es malo. Es imbécil. Somos imbéciles. 
Y cuando la vida es maravillosa y todo funciona, la imbecilidad es como una pechuga de pollo. 
Puedes aplicarle cualquier salsa mentirosa que todos la comeremos con deleite. 
Puedes disfrazarla de solemnidad y talento. ¡Oh, la humanidad! 
En un siglo hemos doblado la esperanza de vida. 
Pisamos la luna. Incluso ya hemos llegado a marte.

Pero, ¡ay!, cuando vienen mal dadas la pechuga se convierte en col de Bruselas 
ya puedes echarle la salsa más excelsa del mejor chef 
que seguirá siendo una miserable e incomible col.

Inventamos la rueda, el fuego, la penicilina y a Sinatra, 
pero cuando llega la plaga, el teatro se cae y las ratas abandonan el barco de un milenio de avances 
y lo que antes era un foro que ilumina al mundo 
se convierte en una fiesta universitaria de animadoras y jugadores de futbol americano. 
La humanidad no es sus cimas. 
La humanidad no es Picasso, no es Fleming, no es Sinatra, no es Shakespeare, no es Wilder. 
La humanidad es la mayoría. 
Y la mayoría es, somos, de una mediocridad insoportable. 
Eso es lo que me ha confirmado este 2020.

(...)

Llevo toda mi vida escuchando banalidades sobre los retos y la zona de confort. 
Sobre la superación. Sobre el valor del cambio y su capacidad transformadora. 
Y ahora que un cambio real llega, se produce la catástrofe. 
Todo este tinglado no ha hecho más que demostrar que llevamos décadas viviendo un inmenso teatrillo. La gente no quiere cambios. La gente no quiere retos. La gente quiere seguir como está. 
Ahora todos claman por eliminar una pandemia que, en cierto modo, no es más que otra pandemia más que se suma a la que llevamos un siglo sufriendo. 
Porque, ¿acaso hay una enfermedad peor que pasar tu vida contando los días que quedan para que llegue el fin de semana? (...) 
Déjeme decirle que hay algo peor que el cambio climático 
y es la absoluta aceptación de la raza humana de que su vida puede ser mediocre. 
¿Tiene miedo a contagiarse? ¿A la muerte? 
Amigo, usted es peor que un muerto. Es un autómata. 
Eso si que es un jodido virus.

(...)

Elegimos coche, mujer, pie de ducha, el nombre de nuestros hijos, el color del pelo, 
el banco en el que metemos nuestro dinero, al presidente o la universidad a la que iremos. 
La democracia capitalista se define como un sistema político-económico que ofrece una libertad completa de elección. Pero, ¿es eso cierto? 
¿Acaso no se parecen nuestras vidas cada vez más a las de los demás? 
¿No se parecen cada vez más los temas de conversación? 
¿No es el arte cada vez más homogéneo? 
¿Puede una persona ser libre cuando vive en una sociedad que le aboca a dar más importancia a las opiniones ajenas que a las suyas propias? 
Puedo elegir entre cientos de marcas de zapatillas, pero el 90% elegirán Nike o Adidas. 
Ya no nos definimos por lo que somos, sino por lo que tenemos o por lo que los demás piensan que somos. 
Puedo opinar y creer en lo que quiera pero cuando vaya a votar solo podré escoger entre dos candidatos. Ya no nos definimos por nuestras elecciones, nos definimos por lo único que podemos elegir.

(...)

Pero creamos en esa supuesta libertad. 
Creamos por unos instantes que es verdad. (...) 
Imaginemos que es cierto que el capitalismo te permite ser lo que quieres ser, tener lo que quieres tener, amar lo que quieres amar. 
Al menos así se ha vendido en los Estados Unidos. 
Pero fíjese, hay una línea roja que el capitalismo no permite cruzar jamás y que delimita el lugar en el que se encuentran las barras de la celda: en pensar que otro sistema es posible. 
Es, en ese momento, cuando todo el establishment se pone en marcha de forma implacable para ridiculizarte, anularte, vilipendiarte o sencillamente encarcelarte. 
Y eso es algo que, en diferentes grados, pasa aquí, o en París o en Sydney. 
Todo intento de plantear una alternativa a este sistema en el que vivimos es tildado de "comunismo", o es "una utopía" o es "anti-sistema". 
Yo no creo en el comunismo, pero, ¿por qué no se puede ni tan siquiera plantear un cambio de paradigma? 
¿El no poder hacerlo no es, acaso, la definición del integrismo, de un presidio intelectual? 
¿Por qué aceptamos que la vida que llevamos es la mejor vida que podemos llevar, sin más? 
¿En qué momento aprendimos a culparnos a nosotros mismos de nuestra infelicidad? 
 ¿Acaso hemos nacido para trabajar? ¿Para producir? ¿Estamos aquí solo para eso? 
¿Es la felicidad algo que solo puede alcanzarse consumiendo o alejándonos del día a día? 
¿Hasta cuando vamos a seguir negando esta absurdísima y malvada distopía en la que vivimos?

(...)

La gente solo quiere que esto pase para poder seguir con sus vidas minúsculas. 
No comulgo con esas tesis que defienden que aprenderemos algo de todo esto, 
como tampoco debimos confiar en aquellos intelectuales que pregonaban a los cuatro vientos 
que el mundo nunca entraría en guerra tras la Segunda Guerra Mundial. 
Si en los 40 no tuvimos memoria, si convertimos la guerra más sanguinaria de la historia en otra Guerra que, de milagro, no acabó mucho peor, ¿Cómo vamos a tener memoria ahora, en la era de la inmediatez?

(...)

La pobreza en Estados Unidos ha subido enormemente estos últimos años. Es muy grave. 
La mitad de los ancianos se verán abocados a trabajar si quieren poder subsistir hasta el fin de sus días. La clase media está desapareciendo. Esa es realmente la tiranía, el robo global de la libertad. 
Pero, ¿por qué se moviliza la gente? 
Porque tienen que llevar mascarillas. 
Porque no pueden ir a restaurantes. 
Pero nunca jamás se han levantado contra las privaciones que llevan décadas sufriendo: 
la ausencia de sanidad, la inseguridad, la ruptura del ascensor social, la imposibilidad de acceder a la universidad si no tienes dinero, el que haya una justicia para pobres o para ricos en este país. 
Y este discurso que ahora le desarrollo es tildado de comunista. ¿Les parece razonable? 
Les estoy hablando de una absoluta distopía delirante que hemos aceptado sin más y aún hoy, 
en este país, a todo aquel que se le permita discutir esa distopía injusta, cruel, inhumana, miserable y delirante se le tilda de comunista o anti-sistema. 
Es de locos".

lunes, 12 de enero de 2026

Cuando te deja de importar

 


People look so different once you don't care about them anymore.
You begin to notice how ordinary they are,
how it was your love that made them special;
that placed them on some sort of pedestal.


Las personas se ven tan diferentes cuando ya no te importan.
Empiezas a darte cuenta de lo ordinarias que son,
de que fue tu amor lo que las hizo especiales;
lo que las colocó en una especie de pedestal.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Stop all the clocks/ Funeral poem




Stop all the clocks, cut off the telephone, 
Prevent the dog from barking with a juicy bone, 
Silence the pianos and with muffled drum 
Bring out the coffin, let the mourners come. 
Let aeroplanes circle moaning overhead.

Scribbling on the sky the message He Is Dead, 
Put crepe bows round the white necks of the public doves, 
Let the traffic policemen wear black cotton gloves. 

He was my North, my South, my East and West, 
My working week and my Sunday rest, 
My noon, my midnight, my talk, my song; 
I thought that love would last for ever: 
I was wrong. 

The stars are not wanted now: put out every one; 
Pack up the moon and dismantle the sun; 
Pour away the ocean and sweep up the wood; 
For nothing now can ever come to any good. 

----

Paren todos los relojes, descuelguen el teléfono,
Eviten que el perro ladre dándole un hueso sabroso,
Silencien los pianos y con un sordo timbal,
saquen el ataúd, permitan a los dolientes venir.

Que los aviones con sus gemidos nos sobrevuelen 
garabateando en el cielo el mensaje Él ha muerto,
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas
Permitan a los policías de tráfico usar guantes negros de algodón.

Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.

Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Empaqueten la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el mar y barran los bosques.
Pues ahora nada podrá ser como antes.

W. H. Aude

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Pelos de perro




El perro se ha ido. 
Lo echamos de menos. 
Cuando suena el timbre, nadie ladra. 
Cuando volvemos tarde a casa, no hay nadie esperándonos. 
Seguimos encontrándonos pelos blancos aquí y allí por toda la casa y en nuestra ropa. 
Los recogemos. 
Deberíamos tirarlos. 
Pero es lo único que nos queda de él. 
No los tiramos. 
Tenemos la esperanza de que si recogemos suficiente pelo, 
seremos capaces de recomponer al perro.

La canibalización sorora



"Hay experiencias en la amistad que no nombramos lo suficiente porque se escapan del imaginario romántico que tenemos de los vínculos entre mujeres.

Nos han enseñado a reconocer la traición amorosa, la manipulación de pareja o incluso la violencia psicológica y física más explícita y clara. Pero hay otras formas de violencia (más sutiles, muy íntimas) que ocurren donde menos deberían ocurrir: en una amistad que se nombra sororidad.

Hay vínculos en los que una amiga se presenta como “hermana”, “confidente”, “persona de confianza”, pero en la práctica opera desde una rivalidad mimética devastadora.

René Girard describe la rivalidad mimética como ese impulso por desear lo que la otra es, lo que la otra encarna, lo que la otra representa.

No lo que la otra tiene tan solo: lo que la otra es.

Y cuando este impulso aparece en una amistad marcada por personas llenas de inseguridad, fragmentación interna o una identidad frágil, se convierte en algo denominado "apropiación simbólica sistemática".

No hablamos de inspiración, admiración o coincidencias.

Hablamos de apropiarse de los espacios que otra ha creado; de copiar ideas, discursos, proyectos, y hasta bromas lingüísticas o vivencias; de ocupar lugares simbólicos que no pertenecen a quien irrumpe.

Hablamos de alguien que va adoptando tus expresiones, tus proyectos, tus vínculos, tus relatos, como si fueran un depósito disponible donde abastecer su identidad vacía.

Una especie de canibalización simbólica.

No hablamos de amigas que se hacen amigas de tu círculo.

Hablamos de quién ocupa el centro de tu propia existencia y quién es desplazada hacia los márgenes.

En la amistad, esta violencia se vuelve especialmente cruel, porque se sostiene sobre un lenguaje de cariño, de complicidad, de intimidad emocional.

La disonancia es radical:

¿cómo puede alguien que te nombra “hermana” ocupar tus lugares, ridiculizarte en lo sutil, apropiarse de tus proyectos, replicar tu trayectoria, suplantar tus ideas o incluso tus relatos vitales?

Sara Ahmed habla de las relaciones que no permiten respirar: aquellas donde la otra persona se introduce en tu vida no para acompañarte, sino para instalarse en tus ropas.

Para sustituir, no para convivir. En estas dinámicas, el yo queda reducido, se encoge, se vuelve borroso. La identidad se difumina porque la otra ha empezado a habitarla.

Y la indefensión aprendida a hacerse carne de shock.

No puede ser, no puede ser, te preguntas internamente sin poder salir de ahí.

Muchas maestras han descrito formas en que las mujeres pueden quedar atrapadas en vínculos donde la otra no acompaña: ocupa.

No convive: coloniza.

No comparte: absorbe.

Todas coinciden en una idea: hay relaciones en donde una mujer puede convertirse en territorio apropiado por otra, donde la subjetividad se vuelve materia prima para la identidad ajena.

Quien vive esto desde el otro lado suele pasar por el desconcierto, la culpa, la vergüenza y la duda permanente:

¿Será para tanto?

¿Estaré exagerando?

¿Por qué me siento tan empequeñecida y borrada de mis espacios creados en una relación que se supone que es de amistad?

¿Dónde están ahora los que eran mis amigos?

El daño profundo a tu identidad, la soledad que genera y la falta de apoyo del entorno ( está última parte es fundamental) duele tanto porque no solo se vive el maltrato de una supuesta amistad, sino también la traición silenciosa del grupo, que te deja cargando con la etiqueta de “susceptible” o “loca”.

Cuando en una red social alguien manipula y excluye, muchas personas se callan o se alinean con quien perciben más fuerte/líder, aunque no sea justo.

Eso te coloca en el rol de “la rara” o “la exagerada”, no porque lo seas, sino porque es más fácil para el grupo negar el conflicto que responsabilizarse.

En tu historia, prima, quizá no fue solo una amiga insana: fue todo un escenario de desconfirmación colectiva, que deja huella muy dolorosa en la confianza básica hacia los demás.

Y sin embargo, hay un momento milagroso (político, reparador) en el que descubres que no estabas sola.

Que otras mujeres vivieron lo mismo con esa persona.

Que no era tu sensibilidad, ni tu exageración, ni tu fragilidad.

Que hay un patrón. Que hay teoría. Que tiene nombre.

Que está “hermandad” que se convierte en un dispositivo de borradura no fue algo que te ocurrió a ti nada más.

Y lo digo con toda la seriedad política que esto merece: hay amistades que, si no consigues alejarte a tiempo, te rompen por dentro.

Te vacían.

Te enloquecen.

No metafóricamente: psíquicamente. Ese es el nivel de violencia simbólica que se vive.

Hablar de estas experiencias importa porque todavía no tenemos suficiente lenguaje para nombrarlas.

Porque muchas mujeres han tenido que abandonar espacios de amistad, de trabajo o de creación por este tipo de dinámicas invisibles.

Porque no siempre la violencia se grita; a veces desgasta en silencio, apropiándose de lo que somos hasta dejarnos sin sitio en nuestra propia vida.

Hasta el punto de que tu familia afectiva ya no lo es, la casa de seguridad en la que has vivido tiene otra llave y tu recorrido profesional es nombrado por otra persona como suyo.

Hablar de esto, entenderlo y compartirlo es recuperarte, volver a ti.

Es necesario.

Escucha, prima, el patrón de mimetización / apropiación de una mujer que se vincula contigo para absorber tu red social, tus relatos, incluso tu identidad profesional es muy típico en vínculos donde hay envidia grave y apropiación de lo que el otro representa.

Pero salir de la indefensión aprendida, del silencio y el shock tras la devaluación, intento de esquilmarte o maltrato nos URGE.

Esta es nuestra premura.

En nombre del "amor" se gestan monstruos.

Y sí, en este mundo también hay depredación.

Y salir del patrón de "los demás me hacen mal" y darte cuenta cómo te desproteges, regalas lo tuyo y entregas todo tu capital sin valorarlo, te esquinas cuando alguien te empuja simbólicamente, uno de los aprendizajes fundamentales de la madurez.

La bondad sin capacidad de defensa es la posición más favorable para que te coman.

Y felinas voraces hay".

María Sabroso.

Nota: Por fin alguien puso palabras para retratar la vivencia de aquella mujer que me llamaba "socia amiga hermana". 

sábado, 1 de marzo de 2025

In another world...

In another world,
my mother does not become a mother. 
she doesn’t meet my dad or at the very least, 
she never falls in love with him. 
Instead, she goes to a college, 
pursues her dreams, 
travels the world in her free time,
taking photos in France 
and trying new food in Tokyo 
and maybe she adopts a cat who sees the world with her 
and she never has to wonder about what if’s in life 
because she is too busy living it. 
In another world, 
I do not exist, 
but my mother gets to live, 
not just survive..”