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martes, 28 de septiembre de 2010

Ventana sobre la memoria


" A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos.
Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós.
Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia.
Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.

(...)

¿Un refugio?
¿Una barriga?
¿Un abrigo para esconderte cuando te ahoga la lluvia, o te parte el frío, o te voltea el viento? ¿Tenemos un espléndido pasado por delante?
Para los navegantes con ganas de viento, la memoria es un puerto de partida. "


Eduardo Galeano
Ventana sobre la memoria, de Las palabras andantes

domingo, 26 de septiembre de 2010

Besos de cine



"Luego tuve relaciones profundas. Supe muchas cosas. Entre ellas, que los besos eran un placer exquisito." Rubén Darío.

Me, my fight, my problem, tonight

They say freedom isn't free. Absolutely goddamn right. We spend our lives saying no. Not me, not my fight, not my problem, not tonight. What's the difference between you and me? A few years ago I became someone who said yes. Me, my fight, my problem, tonight."

Bold Native (2010)

viernes, 24 de septiembre de 2010

SMS

- No podré regalarte el viaje más caro del mundo, pero esa luna que se asoma es toda para vos. Disfrútala.

- Cuánto cuesta una puesta de sol? Cuánto una luna entera? Cuánto vale el instante de un amigo que te piensa? Inconmensurable.



Para mi Mat.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Poema persa II

La tierra es habitable
hasta donde alcanza tu mirada
como el mar silencioso de tus ojos.

Más allá las tinieblas,
los pueblos sin nombre,
las ciudades que sólo brillan
en la imaginación de las piedras.

Y cuando tú te muevas
toda la bóveda celeste
girará conmigo.

Paris by night

Trois allumettes une à une allumées dans la nuit La premiére pour voir ton visage tout entier La seconde pour voir tes yeux La dernière pour voir ta bouche Et l'obscuritè tout entière pour me rappeler tout cela En te serrant dans mes bras. --------- Tres fósforos de uno en uno encendidos en la noche El primero para ver todo tu rostro El segundo para ver tus ojos El último para ver tu boca Y la completa oscuridad para recordarme todo eso Al estrecharte en mis brazos. Jacques Prevert

domingo, 15 de agosto de 2010

Poquita cosa / Antón Chéjov


Hace unos día invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas.

- Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma… Veamos… Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes…

- En cuarenta…

- No. En treinta… Lo tengo apuntado. Siempre le he pagado a las institutrices treinta rublos… Veamos… Ha estado usted con nosotros dos meses…

- Dos meses y cinco días…

- Dos meses redondos. Lo tengo apuntado. Le corresponden por lo tanto sesenta rublos… Pero hay que descontarle nueve domingos… pues los domingos usted no le ha dado clase a Kolia, sólo ha paseado… más tres días de fiesta…

A Yulia Vasilievna se le encendió el rostro y se puso a tironear el volante de su vestido, pero… ¡ni palabra!

- Tres días de fiesta… Por consiguiente descontamos doce rublos… Durante cuatro días Kolia estuvo enfermo y no tuvo clases… usted se las dio sólo a Varia… Hubo tres días que usted anduvo con dolor de muela y mi esposa le permitió descansar después de la comida… Doce y siete suman diecinueve. Al descontarlos queda un saldo de… hum… de cuarenta y un rublos… ¿no es cierto?

El ojo izquierdo de Yulia Vasilievna enrojeció y lo vi empañado de humedad. Su mentón se estremeció. Rompió a toser nerviosamente, se sonó la nariz, pero… ¡ni palabra!

- En víspera de Año Nuevo usted rompió una taza de té con platito. Descontamos dos rublos… Claro que la taza vale más… es una reliquia de la familia… pero ¡que Dios la perdone! ¡Hemos perdido tanto ya! Además, debido a su falta de atención, Kolia se subió a un árbol y se desgarró la chaquetita… Le descontamos diez… También por su descuido, la camarera le robó a Varia los botines… Usted es quien debe vigilarlo todo. Usted recibe sueldo… Así que le descontamos cinco más… El diez de enero usted tomó prestados diez rublos.

- No los tomé -musitó Yulia Vasilievna.

- ¡Pero si lo tengo apuntado!

- Bueno, sea así, está bien.

- A cuarenta y uno le restamos veintisiete, nos queda un saldo de catorce…

Sus dos ojos se le llenaron de lágrimas…

Sobre la naricita larga, bonita, aparecieron gotas de sudor. ¡Pobre muchacha!

- Sólo una vez tomé -dijo con voz trémula-… le pedí prestados a su esposa tres rublos… Nunca más lo hice…

- ¿Qué me dice? ¡Y yo que no los tenía apuntados! A catorce le restamos tres y nos queda un saldo de once… ¡He aquí su dinero, muchacha! Tres… tres… uno y uno… ¡sírvase!

Y le tendí once rublos… Ella los cogió con dedos temblorosos y se los metió en el bolsillo.

- Merci -murmuró.

Yo pegué un salto y me eché a caminar por el cuarto. No podía contener mi indignación.

- ¿Por qué me da las gracias? -le pregunté.

- Por el dinero.

- ¡Pero si la he desplumado! ¡Demonios! ¡La he asaltado! ¡La he robado! ¿Por qué merci?

- En otros sitios ni siquiera me daban…

- ¿No le daban? ¡Pues no es extraño! Yo he bromeado con usted… le he dado una cruel lección… ¡Le daré sus ochenta rublos enteritos! ¡Ahí están preparados en un sobre para usted! ¿Pero es que se puede ser tan tímida? ¿Por qué no protesta usted? ¿Por qué calla? ¿Es que se puede vivir en este mundo sin mostrar los dientes? ¿Es que se puede ser tan poquita cosa?

Ella sonrió débilmente y en su rostro leí: “¡Se puede!”

Le pedí disculpas por la cruel lección y le entregué, para su gran asombro, los ochenta rublos. Tímidamente balbuceó su merci y salió… La seguí con la mirada y pensé: ¡Qué fácil es en este mundo ser fuerte!