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domingo, 19 de junio de 2011

El último aleteo

Las perdices nunca habían sentido esa necesidad de competir, y menos con ellas mismas.

Cuando la bala de plomo hirviendo le entró a través de su suave plumón y acabó clavándose en el hígado, la perdiz se hizo olímpica. Quisó volar más alto, más fuerte, más rápido. Y es que sólo el terror y la muerte contagian los delirios del hombre.

Una rabia incadescente invadió sus aletazos hacía un punto sin el más mínimo sentido. Había ya escuchado el ruido del disparo, siempre más lento que su efecto, pero ya no cabía salvación alguna. La traición se había consumado.

A nadie nos dan lecciones de muerte digna, pero casi todos la improvisamos si nos regalan un último instante.
La perdiz hizo soberbio su acabamiento, buscando igualar al águila a quien nunca alcanzaría. Uno, dos, aletazos más, hasta que el músculo no obedeció. Ya no llegaba a ellos nada de sangre, se había secado todas las venas de su cuerpo.

Allá arriba, agotada la trayectoria ascendente, el inútil, pero bellísimo esfuerzo, culminó en una macabra voltereta. Parecía que el viento quisiera ser más denso, para sostenerla por un instante más. Pero lo más cálido había cedido para siempre el movimiento.

Y sin ánima, la perdiz, muerta allá, más arriba que nunca, pasó de ser ternura con alas a guiñapo despeñándose.

Dos decenas de volteretas más y golpeó el suelo y se levantó una nube de polvo y tembló la dehesa entera.

Ya no más ojeos en las madrugadas de marzo.
Ya no más la incubación.
Ya no más los catorce polluelos tras ella.
Ya no más esa mirada a todas partes al mismo tiempo.
Ya no más la sagacidad que derrotaba al raposo y al águila.
Ya no más la sonora estampida de cuando tropezaba con alguno de nosotros.

Las fauces del can destrozando aún más unas plumas enfriándose y una mano culminó la desolación ahorcando al muerto de su cintura.

Lo vi y mejor olvidarlo.

Ellos sacan alegría de la muerte. Parece que encuentran acertadas las reglas del juego y al parecer por eso se disfrazan como si fueran a la guerra. Y acaban haciéndosela a quienes no les agreden y ni siquiera les amenazan.

Y yo sigo preguntándome ¿Dónde está el enemigo?

Y es que, al menos yo, nunca lo he visto.

lunes, 21 de febrero de 2011

Dèjá Vu

Feeling begins
This MP3 was found at Dilandau MP3

The feeling begins / Peter Gabriel

martes, 15 de febrero de 2011

La verdad

They must find it difficult
Those who have taken authority as the truth
Rather than truth as the authority.

 G. Massey. 
(Zeitgeist)

El lugar del crimen

Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
...como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida.

Luis García Montero

lunes, 24 de enero de 2011

El analfabeto político

El peor analfabeto es el analfabeto político. 
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. 
No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, 
del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. 
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
 
Bertolt Brecht

sábado, 13 de noviembre de 2010

martes, 9 de noviembre de 2010

Revolutionary Road/ Sam Mendes

Mucha gente vive en un vacío, pero hay que tener mucho valor para ver la desesperanza. 
Saber lo que tenemos. Saber lo que necesitamos. Saber de lo que podemos prescindir. 

Si estar loco significa vivir la vida como si importara, entonces no me importa que estemos locos de atar. 
Valor es lo que hay que tener para vivir como uno quiere.

¿Sabes qué tiene de bueno la verdad? Que todos sabemos reconocerla por mucho que llevemos viviendo sin ella. Nadie olvida qué es la verdad. Sólo nos volvemos más diestros mintiendo.