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sábado, 1 de marzo de 2025

In another world...

In another world,
my mother does not become a mother. 
she doesn’t meet my dad or at the very least, 
she never falls in love with him. 
Instead, she goes to a college, 
pursues her dreams, 
travels the world in her free time,
taking photos in France 
and trying new food in Tokyo 
and maybe she adopts a cat who sees the world with her 
and she never has to wonder about what if’s in life 
because she is too busy living it. 
In another world, 
I do not exist, 
but my mother gets to live, 
not just survive..”

martes, 21 de enero de 2025

What a terrible era in which idiots govern the blind

 

El triunfo de los hijos de puta


"Contra la estupidez no tenemos defensa.
Ni las protestas ni la fuerza pueden tocarlo. 
Razonar no sirve de nada. 
Los hechos que contradicen los prejuicios personales
pueden simplemente no creerse; 
de hecho, el tonto puede contrarrestarlos criticándolos, 
y si son innegables, 
pueden simplemente dejarse de lado como excepciones triviales.

Habiéndose convertido así en una herramienta sin mente, 
la persona estúpida también será capaz de cualquier mal 
y al mismo tiempo incapaz de ver que él mismo se ha convertido en malo".

Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)

Quién nos iba a decir que era la estupidez y no la maldad la que nos llevaría al desastre. 
Como escribió Shakespeare en su obra trágica Julio César hace más de 400 años: 
What a terrible era in which idiots govern the blind. 

lunes, 20 de enero de 2025

Bondad / Naomi Shihab Nye

Stephanie Rew


No sabrás lo que es la bondad 

si no has perdido nada antes, 

si no has sentido el futuro disolverse,

como sal en un caldo frágil. 


Lo que tenías en tu mano, 

lo que contaste y guardabas con recelo, 

todo eso debe irse para que sepas 

lo desolado que puede ser el paisaje 

entre las regiones de la bondad. 


Como, viajas y viajas, 

pensando que el omnibús nunca se detendrá,

que los pasajeros que comen pollo y maíz, 

mirarán por la ventana para siempre. 


Antes de comprender la tierna gravedad de la bondad, 

debes viajar allí donde el indio con poncho blanco

yace muerto al costado de la ruta. 

Debes pensar que podrías ser tú, 

que él también era alguien que viajaba por la noche

con planes y el sencillo aliento que lo mantenía vivo. 


Antes de conocer la bondad 

como la cosa más profunda, 

debes saber que el dolor es la otra cosa más profunda. 

Debes despertarte con tristeza. 

Debes hablar con ella hasta que tu voz

se entreteja en la red de todas las tristezas

y veas el tamaño de la trama. 


Entonces solo la bondad quedará en pie. 


Solo la bondad que te ata los zapatos

y te envía al mundo a contemplar el pan. 

Solo la bondad que levanta su cabeza 

de la multitud del mundo para decir, 

es a ti a quien he estado buscando, 

y luego va contigo a todos lados

como una sombra o un amigo. 




It will never pass

 

Fleabag


"Sucede que cada vez que pierdo un animal, se lleva un pedazo de corazón con él.

Y cada animal que entra en mi vida, me regala un trozo del suyo.

Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de animal

y llegaré a ser tan bueno y generoso como lo son ellos"



sábado, 14 de septiembre de 2024

Seres jardín



Cartas de amor | de Antoine De Saint-Exupéry a Consuelo Suncín De Saint-Exupéry

"No se dan las gracias a un jardín.
Yo siempre he dividido a la humanidad en dos partes.
Hay seres-jardín y seres-patio. Estos pasean su patio consigo, lo sofocan a uno entre sus cuatro muros, y uno se ve obligado a hablar con ellos para hacer ruido. 
Es penoso, el silencio, en un patio. 
Pero por los jardines uno se pasea. Uno puede callarse y respirar. Se está a gusto. 
Y las sorpresas agradables aparecen solas. No hay nada que buscar. 
Una mariposa, un escarabajo, una luciérnaga se nos muestran. 
No sabemos nada sobre la civilización de la luciérnaga. Uno sueña. 
El escarabajo parece saber a dónde va. Tiene mucha prisa. 
Es asombroso, y seguimos soñando. 
Luego la mariposa. Cuando se posa sobre una flor espléndida, uno se dice: para ella es como si se posara en una terraza de Babilonia, un jardín colgante que se balancea… 
Luego uno se calla al ver tres o cuatro estrellas. 
Pero no le doy las gracias por todo esto. 
Usted es como es. 
Simplemente tengo ganas de pasearme todavía en su jardín..."

Tipos de tristeza

 

Hay un tipo de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es.
Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños, insignificantes momentos, que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz, que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener.
Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo. 

Virginia Woolf

Dejen que se curen, carajo


Uno tiene que curarse primero. 
Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, 
a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo 
para que suceda lo que convenga. 
Uno primero tiene que curarse. 
Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos 
que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua 
y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. 
La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, 
y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar 
y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. 
Termínenla. 
La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. 
Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. 
Tienen que dejar de supurar. 
Tienen que sanar. 
Están lastimados, no son boludos. 
No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. 
A veces no se puede viejo, no se puede. 
Es que la vida a veces duele. Duele. 
Las pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. 
Todo eso duele. 
Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse un selfie acariciando al perro, tienen que sanar. 
Y para sanar hay que saber frenar. 
Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. 
Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Córtenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, 
agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha 
porque mañana puede ser que se termine el cuento. 
Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, 
que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. 
Respeten. No sean mentirosos. 
Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. 
Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. 
Eso es la vida. 
Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. 
No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo. 
Y después quizá sí. 
Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, 
que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, 
que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. 
Pero dejen que la gente se sane. Dejen que se curen, carajo.
 
Lorena Pronsky